Una tarjeta que tu cliente guarda en su teléfono y va juntando sellos. Y cuando tu local está vacío, un mensaje tuyo le suena el teléfono a todos de una vez. Sin instalar ninguna aplicación.
No importa el rubro: importa que la misma persona pase más de una vez.
Cafeterías, restoranes, pubs, pastelerías, comida para llevar.
Peluquerías, barberías, centros de estética, gimnasios.
Minimarkets, almacenes, botillerías, librerías, florerías, tiendas de mascotas.
Pregúntate una sola cosa: ¿la misma persona te compra más de una vez al mes? Si la respuesta es sí, Sello te sirve. Si tu cliente te compra una vez en la vida, no te lo vendemos — te lo decimos de frente antes de cobrarte.
Ni descargar una app, ni crearse una cuenta, ni dejar su correo.
En la mesa o en la caja. Un toque, sin instalar nada.
En el Wallet, al lado de la tarjeta del banco. Con tu marca y tus colores.
Tu cajero lo pone en dos segundos, desde el mismo celular.
Le escribes y le suena el teléfono, aunque no tengas su número.
Un sello es el mismo timbre de la tarjeta de cartón de toda la vida — solo que va en el teléfono y no se pierde. Junta los que tú definas, y se gana el premio.
Uno por compra, uno de cierto monto para arriba, o solo con algunos productos. Tú eliges cuál te conviene y nosotros la dejamos escrita en la tarjeta, para que el cliente la lea.
Al momento de pagar, el cliente muestra su tarjeta en el teléfono. Nada que archivar, nada que anotar después.
Tu cajero escanea el código con la cámara de su celular, o escribe los 8 caracteres que salen en la tarjeta. Listo, el sello aparece al tiro.
Que la regla sea una sola y fácil de decir en voz alta. «Un sello por compra» funciona mejor que tres condiciones bien pensadas: una regla que el cajero tiene que ponerse a calcular es una regla que se deja de aplicar a la semana. En la revisión del mes la podemos cambiar cuando quieras.
Martes a las cuatro, el local vacío. Escribes «hoy el segundo café va gratis hasta las 8», aprietas mandar, y le aparece en la pantalla a cada cliente que guardó tu tarjeta.
La lista de difusión de WhatsApp solo le llega a quien te tenga agendado. Acá basta con que hayan guardado tu tarjeta: no necesitas su número, ni ellos el tuyo.
Sean 50 o 5.000 clientes, el aviso te cuesta lo mismo: nada. Ya viene en tu plan.
Título, mensaje, mandar. Tres campos en el panel, sin computador y sin tener que llamarnos.
Google limita cuántos avisos recibe cada tarjeta en 24 horas, y cada sello que le pones a un cliente gasta de ese mismo cupo. Preferimos que el cupo se lo lleven los sellos, que es lo que tu cliente está esperando ver. Si alguien te ofrece avisos ilimitados a un Wallet, te está mintiendo.
Y algo más que te decimos derecho: el aviso le llega siempre y le queda escrito en la tarjeta, pero que además le suene depende de que esa persona tenga las notificaciones activadas en su teléfono. La mayoría las tiene; quien las apagó, lo va a ver igual al abrir la tarjeta.
Muévelo con tus números, no con los nuestros.
Calculado sobre el plan Sello de un local, $49.990 al mes. No contamos la instalación: es un pago único.
No te escondemos funciones para venderte el de más arriba.
Todos los precios incluyen IVA. Lo que ves es lo que pagas. El precio que contratas no te sube mientras sigas con nosotros.
Te respondemos el mismo día hábil.
Lo tenemos arreglado en 24 horas hábiles.
Ese mes no te lo cobramos.
Y no hay permanencia forzada: avisas por WhatsApp y te vas. Si estabas en plan anual, los meses que usaste se recalculan a precio normal y te devolvemos la diferencia. Está todo escrito acá.
No. La tarjeta se guarda en el Wallet que ya viene en el teléfono, el mismo donde la gente guarda las tarjetas de embarque. Es un toque y queda.
Escanear un QR es lo que ya hacen para ver la carta. Igual te decimos algo derecho: la tarjeta de cartón no desaparece el primer día. Pueden convivir mientras la gente se acostumbra.
Sí, y es más limpio de lo que parece: el aviso lo hace el propio teléfono, no nosotros. Nunca sabemos dónde está tu cliente, no lo rastreamos y no guardamos su ubicación. Él instaló la tarjeta porque quiso, y la borra cuando quiera.
Ese es el riesgo real, y por eso el mes lo miramos juntos. Si los números no se mueven, el trabajo de arreglarlo es nuestro. Preferimos eso a que pagues una mensualidad por algo dormido.
El servicio se detiene y la lista de tus clientes te la entregamos a ti. No hay permanencia forzada ni multa por salir.
No, y quien te lo prometa te está mintiendo: el radio lo fija el teléfono, son unos 150 metros a la redonda. Lo que sí se puede es cargar hasta 10 direcciones — tu local y los lugares por donde tu cliente pasa igual.
No, y preferimos decírtelo antes de venderte: ese aviso lo dispara el teléfono del cliente, y solo funciona si él le dio a su billetera el permiso de ubicación permanente. Muchos teléfonos vienen con ese permiso apagado y el dueño nunca lo tocó. Además salta cuando entra a la zona, así que a quien vive o trabaja al lado no le va a llegar nunca.
Por eso el corazón de Sello no es ese aviso, sino el mensaje que tú escribes y le llega a todos: ese no depende de permisos ni de dónde esté parado el cliente. El de ubicación es un extra, y así hay que tomarlo.
Mándanos el nombre de tu local y qué premio se te ocurre dar. Te la armamos con tu marca y te la mandamos para que la guardes tú mismo en tu teléfono, antes de decidir nada.
Al escribir a ese número te va a contestar nuestro propio asistente, en segundos. Así ves funcionando otra de las cosas que hacemos, mientras decides esta.